viernes, 17 de agosto de 2018

Las doce vírgenes 6


envarbascar.
(De en- y varbasco)..
2. tr. Confundir, embarazar, enredar, atascar. U. t. c. prnl.

Macario y su gran angular

Menos mal que traje el gran angular, de no haberlo sabido hubiera tenido que volver al estudio a por él. Así y todo casi no me entra el culo entero en el enfoque... No deja de ser una oportunidad para fotografiar desnudos, siempre cuesta encontrar modelos que no quieran cobrarte un ojo de la cara. Ciertamente es un culo colosal, grandioso, la piel lisa, tersa y sin granos, nacarada diría yo, voy a cerrar un poco el diafragma, con menos luz todo queda más íntimo y romántico. Tan envarbascado estoy  que lo único que deseo ardientemente es llegar a casa y ver mi trabajo a pantalla enorme y con los millones de pixels en todo su esplendor.
Creo que voy a tener que dejar los primeros planos, el puto Inspector hace rato que me mira mal. Jodido listo, menudo gilipollas, como le gusta cocinar, se cree el Carvalho de la comisaria de Arganzuela. Recojo mis bártulos y me voy salivando y con un amorcillamiento considerable.  Considera la deuda pagada gordo cabrón.

Las doce vírgenes 5


cogitar.
(Del lat. cogitāre).
1. tr. ant. Reflexionar o meditar.
Rodolfo y la buenorra del gym
Otra noche más de guardia y mi mujer seguro que se está follando a algún maromo de esos cachas del gimnasio. Tiene que ser eso sino, no me explico esta afición al ejercicio, a las pesas y a todo lo que sea que haga en ese, creo que ahora lo llaman, Gym. Cualquier día le va a dar un simposio de tanto ejercicio que hace y tantos asteroides que se mete. Joder, la verdad es que se está poniendo la muy cabrona dura como la culata de la HK. Algo trama y mientras yo estoy aquí cogitando en ello, ella seguro que está... Se me ponen los pelos de gallina solo de pensarlo. Un día la mato, saco la escopeta recortable y le pego dos tiros. Ella se dará cuenta de que no todo el monte es orgasmo y yo veré esto desde otra perspectiva. Todos saldremos ganando, mis compañeros, la forense, el puto juez este engreído como la madre que lo parió, en fin todos, mi mujer tiene el culo muchísimo más guapo que este tipo que está aquí tirado. Catorce tiros encajados lleva el hijo puta gordo este, era un cabrón cojonudo y debía de tener muchos amigos en el facebook, porque los que están aquí, todos se están descojonando con los chistes que suelta el andaluz este de los granos. Menuda pinta tiene, voy a preguntarle si tiene algo de farlopa, la noche va a ser larga y cuando llegue a casa quiero darle bien a la parienta después de contarle lo que le pasó a su amigo el quiosquero. Uno menos en la lista.

viernes, 29 de diciembre de 2017

Las doce vírgenes 4

4
carantamaula.
1. f. coloq. Careta de cartón, de aspecto horrible y feo
Joss o el charquito de sangre roja
Soy feo, muy feo, de hecho los hijos de puta de mis colegas me llaman “Carantamaula Joss”, pero suplo con creces mi fealdad con mi gracejo andaluz. Me parieron hace ya unos cuantos años en un callejón lóbrego del barrio de la bahía de Cádiz y, como buena promesa del delinque, desangré a la puta que me pario el día que nací. Tras una niñez y una adolescencia digamos resbaladiza, me tuve que largar cagando leches por un asunto de sangre y navajas que puede que algún día os cuente pero que ahora es del todo irrelevante. Recorrí Portugal de abajo arriba, España de oeste a este y después de mucho rodar y por culpa de una puta de tetas enormes, grandioso culo y mandíbula incansable, acabé regentando la taberna de sus padres cuando estos se retiraron y se fueron a morir al puto pueblo. Ella, gracias a dios o al diablo,  tampoco duró mucho y me quede con todo, el jodido amo del calabozo. Hasta tengo tierras en una aldea que no sé ni cómo se llama.

Mi vida es, dentro de lo que cabe, azarosa, tengo muchos camaradas que no morirían por mí, pero si matarían por un poco de lo que vendo. Mis primos de Barbate manejan el mejor material de la península. Tengo la mejor maría que puedas fumar y ya no te digo nada de la farla. Mis huevos culeros tienen fama en todo Madrid y ahora también disponemos de un amplio surtido en drogas de diseño o como me gusta llamarlos a mí, putos lacasitos. Estoy situado en inmejorable posición, casi enfrente tengo el antro donde más coca se consume de todo el foro y por supuesto me la compran a mí. Yo estoy encantado, me cago en todos los vecinos que protestan por mi local, que si hay broncas todos los días, que si los clientes vocean hasta altas horas, que si vendemos drogas ¿Qué cojones les importará a ellos lo que yo venda o no venda? Si no están a gusto que se vayan a vivir a casa de su puta madre. Hasta hicieron una asociación vecinal para cerrarme el local. Lo tienen claro. El peor de todos el culo gordo este, mira que postura ahí tirado, parece una morsa el hijo puta nadando en un charquito de sangre roja... Ahora saben que protestar puede salir caro. ¡Qué se jodan!

jueves, 5 de octubre de 2017

Atristayáu



Toi murniu, toi ablucáu, toi alloriáu
ya toi amedranáu. Toi emberriacáu,
enfurruñáu, toi indignáu, toi ciegu
y sordu y coxu y mancu. Toi murniu,
amortigañáu, fartu ya frayáu. Toi mayáu,
lluezu, tumbiu y agobiáu. Toi aparráu,
toi baldáu ya nortiáu. Murniu ochobre.















Las doce vírgenes 3

3
cariparejo, ja.
1. adj. coloq. Dicho de una persona cuyo semblante no se inmuta por nada.

Basilio o el putero cabrón

Este trabajo es una basura. Toda mi juventud me la pasé estudiando como un capullo y ahora que se supone debería de disfrutar de la vida, no me dejan ni usar las noches a mi manera. Las dos de la madrugada, suena el teléfono y tengo que levantarme de la cama, pagar a las chicas sin haberme recreado lo suficiente y coger el maletín... ¡Joder que mierda! Podían haber esperado un par de horas más para encontrar al puto cabrón...
El gps me guía por los suburbios hasta el lugar, ya conocido, del asunto. En realidad lo tengo operativo solo para escuchar la voz de la guarra que me va guiando. Me pone. Al bajarme del BMW una puta me arrolla y me mira con cara de querer follar. Es una pena ahora no puedo darle lo que quiere. Un policía cariparejo me recibe en el portal y me invita a entrar. La noche promete ser tediosa, larga y extenuante, hay manchas de sangre por todos lados y ya tenemos a la “Dexter” de Lavapiés tirando líneas de posibles ángulos de disparos que a mí, personalmente, me la sudan por completo. El cadáver está tapado con una mantita brillante de esas que usan los bomberos. Me recuerda al papel de aluminio con el que mi madre me envolvía los bocadillos, aquella época con mucha nocilla y sin sobresaltos...
Pido al fotógrafo que retire la manta y veo el culo en toda su magnificencia. ¡Joder que pedazo de culo! No me canso de contemplarlo  al natural, no me canso de mirarlo. Oigo a un tipo reírse a mandíbula batiente:
—¡Ya sé porque tengo el culo tan gordo, es el champú! Hoy leí en el envase: "para dar cuerpo y volumen". Desde hoy empiezo a bañarme con lavavajillas, que dice "disuelve la grasa, hasta la más difícil".
Qué poco respeto a tan magnas posaderas, que chiste más malo y que risa tan contagiosa. A mi también se me escapa un rictus semigracioso, hasta el policía de la puerta, el del semblante inmutable, esboza un leve gesto que dentro del contexto se podría considerar algo parecido a un donoso mohín.
Ordeno que salga todo el mundo y no me hace caso ni dios, aquello parece el rastro del domingo. Hay más civiles que policías y teniendo en cuenta que policías hay un huevo el ambiente esta irrespirable. Tengo ganas de irme a la cama. Firmo la defunción y ordeno el levantamiento del cadáver. Se van a cagar los de la morgue para levantar semejante culo.

No es muy tarde, llamaré a la agencia otra vez. Pediré que venga la ucraniana nueva que llora sin parar. Me lo merezco.

Las doce vírgenes 2

2
propincuo, cua.
(Del lat. propinqŭus).
1. adj. Allegado, cercano, próximo.

Ernesto o el viaje final

Hace unas horas aun estaba vivo y feliz a mi manera con mis fotocopias y mis cubos de basura. No sé cómo pasó, pero pasó en un tris, tan rápido que no me dio tiempo a reaccionar, ni siquiera me dio tiempo a ponerme los pantalones. Imagínense, que bochorno, los policías del barrio, los de la científica, los vecinos, hasta el del bar de enfrente el muy hijo de puta, se descojona y disfruta viendo el  color de mi sangre...

—Este una vez en carnaval se disfrazó de dálmata y todo el mundo pensaba que iba disfrazado de vaca...

Y yo sin pantalones. A pesar de lo que ustedes puedan pensar, mi mayor miedo, por llamarlo de alguna manera, es que me vean sin pantalones, las imágenes del ordenador ya no representan peligro. Tengo el culo gordo desde que tengo uso de razón, siempre lo intenté disimular con pantalones holgados y camisas largas, pero ahora, sin nada de eso, estoy expuesto a que todos me critiquen, y lo peor de todo es que los estoy oyendo, que cabrones todos, no se salva ni uno, ni los más propincuos.


Ahora tengo que mentalizarme, el tamaño de mi culo ya no importa voy a reunirme con mis niñas. En este corto viaje hacia la luz, me siento etéreo como las canciones de Enya, grácil cual okapi vagando por la sabana, sublime como el Macallan de treinta años, irreal como la copa de Europa de la Cultural, tenue como los colores del otoño cantábrico, incorpóreo como el aroma del tomillo, delicado como el merengue de mi abuela, volátil como la fama que un día tuve, húmedo como la primavera de mi tierra, límpido como el espesor del bosque, cristalino como el mirar del niño, diáfano como la luz del otoño, terso como la piel joven, albo como la nieve recién caída, pulcro como una patena, fresco como el gazpacho del verano, relamido como el chocolate que baña a los churros en diciembre, aseado como el niño de primera comunión...

Las doce vírgenes 1

INTROITO

1
estólido, da.
(Del lat. stolĭdus).
1.  adj. Falto de razón y discurso.

Bárbara o Bolseras y vampiros

Estoy rodeada de seres extraños, huraños paseantes continuos a los espacios reservados para temas íntimos y descubro, no sin cierto estupor, que la persona estólida de aquella maraña soy yo. Tan pronto me miran como si estuvieran a punto de saltar sobre una presa, más como vampiros que como lobos, como desaparezco y me vuelvo invisible. La extraña soy yo, la única que paga las copas con billetes sin enroscar.

A pesar de todo la música es cojonuda, necesito indultar esta sensación que tengo en el estómago y me paso un buen rato bailando sin parar, espantando algún fantasma y a unos cuantos  moscones. El calor humano y la humedad etílica de aquel sótano hacen de la situación algo etéreo y volátil. Los demás flotan en una especie de orgía alucinógena mientras que yo simplemente me dejo llevar por los graves martilleándome el estómago como coces de caballos salvajes. Sensación liberadora donde las haya.


Después de tres horas, tiempo suficiente, al salir de aquel antro un tipo engominado y con aura de escalofrío casi me tira al suelo, me mira con cara de depredador durante unos segundos y se marcha detrás de un policía con cara de geiperman. Se dirigen al tumulto del kiosco. Discretamente me acerco, observo y me voy tarareando una alegre canción. A veces la justicia cabal no llega sola, hay que buscarla.